sábado, 10 de julio de 2010

Recordando la farsa de la gripe A un año después


En mayo de 2009 escribí este artículo sobre la farsa de la gripe A, cuando apenas nadie se atrevía a pronunciarse sobre una amenaza en ciernes con pies de barro. Dedicado al ridículo de la OMS y de su impresentable presidenta Chan.

El Centro Epidemiológico Nacional, entidad dependiente del Instituto de Salud Carlos III ofrece unos datos muy interesantes respecto a toda clase de enfermedades. Observemos los datos de mortalidad por la gripe habitual en España: 337 casos en 2002, 182 casos en 2003, 87 casos en 2004, 543 casos en 2005. Insisto: los datos sólo son de España.

La pregunta es inevitable: ¿qué está pasando con la gripe actual, rebautizada como gripe A? ¿Dónde están las cifras terroríficas? ¿A qué viene tanta alusión a la mal llamada "gripe española" que ocasionó millones de muertes? Perdón, ¿he oído que la OMS ha llegado a declarar la alerta 5?

Durante semanas, los medios de comunicación han estado frenéticamente centrados en esta emergente epidemia. Desde luego no voy a negar que existiera una nueva variante de virus gripal: es bien conocido desde hace décadas que este tipo de virus tiende a presentar nuevas variantes con el tiempo, de hecho, la vacuna antigripal es en realidad un cóctel de muchas vacunas antigripales.

Volvamos a los medios de comunicación: durante días y días, algunos telediarios han estado dedicando hasta 15 minutos a la noticia, incluyendo contenidos como este: "El caso de gripe A detectado en Albacete evoluciona favorablemente, aunque se ha sabido que el chico se la pasó a su novia; corresponsal en Albacete, ¿qué más nos puedes decir? (Aparece el corresponsal en una calle de la ciudad manchega, y micro en mano dice): efectivamente, el chico evoluciona favorablemente, ya está en su casa, parece que su cuadro gripal era leve y no revistió ningun tipo de complicación, devolvemos la conexión..."

¿Qué está pasando aquí? Con el trascurso de los días, una emergente sensación de tomadura de pelo entronizada en las más altas instancias epidemiológicas va tomando forma en mi cabeza, hasta llegar a una pronta conclusión: hay un fenómeno que mueve y remueve este absurdo mundo, de un poder extraordinario, capaz de vestir a la gente con trajes de aislamiento o de generar las más graves crisis financieras como la actual: no se llama gripe, no se llama recesión, no se llama asteroide: se llama MIEDO. El poder del miedo es extraordinario, y lo más grave de todo es que hay personas o colectivos con capacidad de generarlo y de manipular a la gente, a millones de personas, de destruir el estado de cosas, ese estado que tanto ha costado a los currantes y a las familias que de pronto se ven empujados al borde de un abismo artificial. Ese es el poder del miedo: someter y manipular.

Por cierto, aunque Méjico ha tenido muchos afectados por el brote de una variante más de gripe, de la que no niego su importancia, pero en sus justos términos, ¿saben ustedes la ingente cantidad de mujeres secuestradas, violadas, torturadas y asesinadas, propia de la endemia de Ciudad Juárez? Más de 300. Pero para nuestro mundo globalizado esto no significa nada, porque el miedo no sale de esa ciudad, o a lo sumo, de ese país. El miedo verdaderamente poderoso es el que traspasa todas las fronteras. La epidemia no es de gripe: es de miedo. La OMS, apelando a la prevención, promueve ese miedo porque sabe que le otorga poder y protagonismo, ni más ni menos. En realidad no es más que una alta institución, pero ni mucho menos la protagonista: los aspectos maquiavélicos de esta realidad apuntan a otros núcleos de poder que escapan a mi control, pero que indudablemente corresponden a entidades financieras y políticas muy concretas. El miedo, disfrazado de justicia, ha declarado guerras 'preventivas', invadido paises, arrasado ciudades, arrastrado a cientos de inocentes a una vida mísera. Sean sinceros: ¿verdad que paises como Corea del Norte o Irán les inspiran cierto temor? ¿Y qué me dicen del gigante asiático? Por cierto, ¿saben quién posee tres veces más armas nucleares que todos aquéllos y que son los únicos que las han llegado a utilizar contra civiles inocentes? Sean más sinceros... ¿a que este otro gigante no les inspira temor? Qué interesante es la Psicología.

Mientras el insólito episodio gripal se extiende por toda la sociedad y los mass media enloquecen de euforia, en los paises pobres mueren miles y miles de personas (100 niños este fin de semana en Sri Lanka); en nuestras carreteras decenas de víctimas inocentes todas las semanas; la tuberculosis sigue matando por miles en paises tan avanzados como Estados Unidos... Mientras tanto, cunde el pánico por doquier porque unas mascarillas completamente inútiles y absurdas se han agotado... Cómo se lo deben de estar pasando el señor Burns o el pequeño Stewi...

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo. A este artículo deberían de dedicarle no 15 sino 20 minutos en un telediario, pero claro, a la gente sensata, para qué prestarles atención?, pues no dejan dinero. La de millones que se han debido de ganar unos cuantos con la gripe famosa.
Un 10 para este artículo!!!!!!

Gracias por compartirlo en este espacio.

Anónimo dijo...

CIERTO,ES VERGONZOSO QUE SE LUCREN CODICIOSAMENTE LAS FARMACEUTICAS Y OTROS CON EL TEMOR A LA GRIPE A...
DE ACUERDO TOTALMENTE CON EL ARTICULO.

MANUEL GALLAR dijo...

Gracias por compartir mi opinión, amig@s, Un saludo!!

María dijo...

Ahora que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha decretado oficialmente el final de la pandemia, el secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, ha confirmado que habrá que destruir el sobrante de vacunas adquiridas (LO QUE SUPONE UNOS 42 MILLONES DE EUROS).

MANUEL GALLAR dijo...

Imagina, María, lo que se podía haber hecho con ese dinero para mejorar la sanidad de este país...

María dijo...

Sí Manuel, ¿increíble verdad?

En base al modelado matemático de la expansión de las epidemias, vemos que para inmunizar a una población no es necesario vacunar al 100% de la misma. Con los datos conocidos de esta epidemia, vacunar al 37-38% de la población hubiera sido suficiente para inmunizarla, pues el resto de la gente está protegida por el efecto de la "inmunidad de grupo" o "herd immunity".
Con ese dato en la mano se puede comparar el número de vacunas necesarias con el número de vacunas compradas y ver cuanto se ha gastado de más de forma negligente.

Dejando pasar el tiempo se observan las cosas con más claridad. Tarde o temprano nos toca pararnos a reflexionar más a fondo sobre nuestro mundo (o el mundo ”desarrollado”), darnos cuenta de la gravedad del asunto "epidemia de miedo" y su entramado, y darnos cuenta del poco valor que tiene para nuestro mundo las vidas de un mundo no desarrollado. Aunque no lo pensemos así individualmente sí lo estamos demostrando con nuestro estilo de vida, nuestros hábitos y nuestras decisiones, porque para que nosotros vivamos como vivimos (justificando un gasto inútil porque "podría haber ocurrido y teníamos que estar preparados") otros malviven viviendo de cerca aquello que tanto tememos que llegue inesperadamente: la muerte.